Voy a contaros el caso de la pizzería de mi barrio. La montaron hace 7 u 8 años una pareja con mucha ilusión y poquito dinero. Tras unos pocos años, todo les iba muy bien en medio de la bonanza económica y recuerdo que él siempre me decía “estoy muy contento. Hemos crecido mucho en personal y siempre estoy a tope. Tendría que quedarme otro local para seguir creciendo”.
Sin embargo, cuando llegó la crisis, todo cambió de repente. Los clientes dejaron de ir y recuerdo que me decía “no hay manera de llenar. Nos ha caído el negocio un 30%”. A pesar de los fríos números, él era optimista “esto no puede durar mucho. Aunque estamos perdiendo dinero, aguantaremos y al final todo saldrá bien como en otras ocasiones”.
Tras unos meses con pérdidas, hace aproximadamente un año me decía “he pedido una hipoteca para poder seguir aguantando porque las pérdidas están consumiendo todos mis ahorros. Pero parece que ya hay brotes verdes con lo que tengo esperanzas”.
Con este planteamiento, no hicieron grandes cambios y seguían aguantando esperando que la situación cambiase. La semana pasada cuando llamé para reservar nadie cogía el teléfono. Le pregunté a otro amigo que también solía ir a la pizzería y me dijo: ¡Han cerrado!
Esta situación que a nivel empresarial es muy habitual, es interesante para reflexionar sobre cuales son las similitudes y diferencias entre lo que le ha pasado a la pizzería y lo que está sucediendo en España.
Si comparamos ambos casos, cuando ha llegado la crisis en España se ha visto la falta de solidez del modelo económico que había permitido crecer los últimos años. El modelo de España funcionaba en otro contexto pero ya no es viable en el entorno actual.
En esta situación de crisis, el Gobierno no ha tomado grandes decisiones. No se ha querido afrontar el problema. Al principio porque no se quería reconocer la crisis y después porque ya se veían los brotes verdes. Al igual que la pizzería, lo que se está haciendo es crecer el déficit e incrementar la deuda hasta unos extremos totalmente insostenibles. Afortunadamente, la mayoría de empresas privadas si que han tomado medidas.
Aunque a priori parecía que no tenían nada que ver España y la pizzería, considero que el paralelismo es casi perfecto. Sin embargo, quiero ser más optimista con España y espero que al final haya un cambio de rumbo y no acabemos como la pizzería.




¡Que no tengamos que liquidar España, pues!
Nos ha faltado… ¿como era aquello que comentabas sobre las 3 C’s?. Sólo que en el caso de un país, es un poco más complicado, de no ser porque podrían haberse gestionado mejor los Costes (y no sólo en tiempos de crisis, porque esto es un problema estructural de nuestra democracia), y porque no se ha prestado atención al CRM-Ciudadano (sí, todos somos clientes). La caja… mejor te lo dejo a tí para el siguiente post. ; )