Aunque el debate sobre el futuro del sector del automóvil en España es un tema recurrente en el sector, las noticias de las últimas semanas sobre Opel o Ford, y de otras muchas empresas del sector auxiliar, nos debe invitar a la reflexión. El problema global, es que hay una muy importante sobrecapacidad tanto en los productores como en la industria auxiliar, es decir, se pueden producir muchos más automóviles que los que se venden. A este efecto de sobrecapacidad además hay que añadirle la importante caída de ventas a nivel global debido a la crisis.
Además, España ha dejado de ser competitiva para el sector del automóvil debido a los altos costes productivos tanto en los fabricantes como en la industria auxiliar. De hecho, curiosamente debido a que la parte más importante de los costes se genera en los componentes (industria auxiliar), se puede dar la paradoja de que se pueda producir un vehículo a menor coste en un país “caro” si se compran los componentes en un país de bajo coste. Por ejemplo, podría llegar a ser más barato fabricar un coche en Alemania comprando una parte importante de los componentes en los países del Este de Europa que fabricar un coche en España comprando los componentes en España.
La cuestión es que la crisis global ha provocado que el mercado se haya hecho más pequeño y en consecuencia, ya no hacen falta tantas plantas para producir. Esto provoca que la industria se tenga que enfrentar a una reducción en el número de plantas productivas, al igual que en otros muchos sectores, y en esa toma de decisiones por los motivos señalados anteriormente, España no es tan competitiva como otros países.
Ante esta complicada situación, debemos evitar el efecto avestruz. La única solución para el sector es atacar directamente la raíz del problema y reducir el exceso de capacidad productiva. A nivel del país debemos interiorizar que vamos a perder una parte importante de la industria del automóvil y tomar medidas para solucionar el problema a nivel estratégico potenciando sectores con futuro en nuestro país y no incentivar situaciones que no tienen sentido. Además, en cada una de las empresas del sector, deben hacer un planteamiento objetivo y atajar el problema de raíz adecuando su capacidad a la demanda real y sufriendo importantes procesos de reestructuración para asegurar su viabilidad y competitividad.
Como conclusión, el mundo ha cambiado y hay una sobrecapacidad muy importante a nivel mundial en el sector del automóvil. Ante ello, se debe interiorizar esta realidad y tanto las empresas como la Administración debe tomar medidas que solucionen el problema a largo plazo reestructurando el sector y consiguiendo así hacer viable a una parte del sector. Eduardo Navarro Socio Director Improven




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